Vivimos de una forma tan extraña que me empiezo a preguntar si de verdad nos damos cuenta de lo que estamos haciendo. Hablo del planeta, de los animales, de todo aquello que sea ayudar a un ser vivo o a la misma Tierra.
Por ejemplo, mi madre: ella tiene muchísimo cariño por los gatos callejeros, y todos los días ella y mi padre salen a caminar para darles de comer a colonias localizadas por toda la ciudad. Le dan mucha pena, no quieren que se mueran, así que, incluso, si ve alguno enfermito, con los ojitos mal… los lleva al veterinario y les da la medicación que necesite todos los días. Es una heroína sin nombre, porque realmente nadie sabe lo que hace, pero lo hace. Pero no puede hacerlo sola, porque no gana mucho dinero, y ella siempre está pidiendo ayuda en internet, no para que se queden los gatos, sino para que apoyen un poquito para comida o para medicación.
A la vez, veo un montón de publicaciones donde suben fotos de gatos callejeros y se dice: “Necesita tal medicación”, y hay dos tipos de personas: o las que comentan: “¡bizum enviado!”, que son la minoría, o las que comparten ese emogi de súplica diciendo: “¡Por favor, echa una mano, nos necesitan!”, pero que nunca envían dinero de verdad. Mi madre lleva compartiendo esas publicaciones, con gatos, gastos… mucho, mucho tiempo, y no te exagero si te digo que, a pesar de que hace años que las comparte, solo ha recibido, como máximo 200€ para ayudas. ¡En años, que es una miseria!
Esa es la doble moral de las personas de hoy: exigen ayuda, porque les da pena los animales… pero cuando pueden ayudar de verdad, ¡no lo hacen! ¿Por qué, qué tienen las personas para reaccionar así? De verdad que no lo entiendo…
Lo típico: creo que con un “like” o un “compartir” estoy cambiando algo en el mundo
Yo lo he hecho, tú lo habrás hecho, y miles de personas en el mundo lo seguirán haciendo. Somos empáticos, a casi nadie, a no ser que sea psicópata, nos gusta ver cómo hacen daño a los animales, a las plantas, a la Tierra, o a cualquier ser vivo. Tenemos conciencia, y la mayoría no la usamos como deberíamos usarla.
¿Cuántas veces han scrolleado por instagram o por tiktok y has visto un video real de una protectora de animales pidiendo ayuda? Ya sea económica, de voluntarios para pasear a los perritos, o porque ha habido una catástrofe (como los DANAS de este año) … Pero, en cambio, lo que hacemos es comentar con caras tristes, pedir ayuda al resto de personas que, como tú, están viendo la publicación, y pasar a la siguiente. ¿Cuántos de nosotros nos paramos de verdad a ayudar cuando nos salen ese tipo de publicaciones?
Pasa con los animales y con el planeta, porque aquí todos sabemos que el plástico contamina y que debe reciclarse, que no deben tirarse residuos contaminantes al río, que no se debe molestar ni hacer daño a ningún animal… LO SABEMOS, pero pocos actuamos en consecuencia. Lo vemos en las redes, en los periódicos, en el telediario, escuchamos a la gente hablar de ello… pero creo que pocos (bueno, creo no, he confirmado) que pocos son los que de verdad deciden hacer algo en consecuencia: ayudar, dar soluciones, ir al lugar a hacer qué pueden hacer…
Creo que ha llegado el momento de actuar. Si, como yo, te sientes mal con estas cosas, ¿por qué no hacemos algo de una vez? La forma de hacerlo es muy sencilla…
Dejar de compartir y empezar a aportar, aunque sea poco
¿Qué pasaría si todas esas personas que comentan en las publicaciones de gatitos o de perritos, en vez de dedicarse a comentar por cumplir y por quedar bien, compartiesen, aunque fuera un mísero euro? De esos que nos gastamos todos los días en un cocacola o en un paquete de patatas. Piénsalo, porque he visto publicaciones con más de 10.000 comentarios diciendo lo mismo, ¡y no te exagero!
Pues, si hacemos cálculos, si cada uno de ellos pone un mísero euro, habríamos conseguido para la causa unos 10.000€. Y con ese dinero se puede hacer tantas cosas… Que si comprar alimentos, mantas, reforzar los refugios, pagar medicamentos… Y solo habría que aportar un mísero euro de lo que tienes en la cuenta. ¡Uno solo! ¿Te imaginas que cada uno lo hiciéramos mes a mes?
Pues se puede. ¿Sabes que hay plataformas como teaming donde la gente que se dedica a ayudar a los animales aceptan donaciones irrisorias de un euro por mes? Lo que hemos hablado antes. Si cada uno ayudase, esas personas tendrían el dinero de sobra para poder ayudar a cada animal que le entra por las puertas, y tendría mucho, mucho apoyo. Y lo único que debes de hacer es darle el dinero de un paquete de patatas AL MES (bueno, realmente ya menos, porque ahora un paquete de patatas te cuesta el doble…) a esas personas que se dedican a ayudar a los animales.
Reciclar… o usar productos reciclados
El reciclaje no es nuevo, lleva existiendo desde finales del 1990, y desde entonces muchos han tenido que elegir entre si separar la basura en 4 bolsas, o si seguir sin calentarse la cabeza y continuar como si no hubiese pasado nada de nada. Y sé que no lo parece, pero enormes cantidades de toneladas de basura que no se reciclan acaban en vertederos, y otras tantas en montes, playas y en cualquier parte.
Y eso contamina tanto como no te imaginas. ¿Cómo se puede solucionar? Bueno, ya no solo es bueno reciclar, sino usar productos que han nacido de otros productos anteriores: reciclados. Por ejemplo, desde Bioplasticos Alhambra, empresa que fabrica de bolsas de plástico biodegradables, me explicaron que biodegradable es un material que la naturaleza puede descomponer por sí sola, gracias a microorganismos, hasta convertirlo en cosas como agua y materia orgánica, pero esta vez sin dejar residuos dañinos como el plástico normal. Y no, no lo puedes tirar en cualquier sitio, porque necesita condiciones concretas para degradarse bien, y además, aunque es mejor opción, no sustituye el reducir y reutilizar.
Vamos, lo que te estoy diciendo con todo esto es que ya no solo se trata de reciclar, ni siquiera de reutilizar… sino de usar cosas de plástico biodegradable para que, si acaba en la naturaleza, este producto puede deshacerse y mezclase con la naturaleza no solo sin hacerle daño, sino beneficiándola gracias a cosas como el compost.
No es tan difícil, solo has de informarte del origen de cada producto y, si ves que no es biodegradable, decirle al proveedor que no lo quieres. Y, en contraposición, empezar a usar productos SOLO reciclados y biodegradables. Al final, los grandes productores no van a tener más remedio que cambiar su forma de actuar, quieran o no quieran. Sobre todo, si el 100% de la gente que les compra dejan de hacerlo por las mismas razones: la contaminación.
Elegir una causa concreta y no dispersarme en todo
Otra cosa de la que pecamos todos, y me incluyo, es de querer ayudar a todos (animales, plástico, medio ambiente) con todo lo que puedo, y eso, de verdad, es humanamente imposible. Ya no solo porque no tenemos el dinero suficiente para ello, sino porque no tenemos ni tiempo ni salud mental para ello.
Tener esta mentalidad no es malo, en absoluto, pero sí que puede ser muy cargante, porque quieres ocuparte de tantas cosas que divides tus fuerzas y al final no te encargas de ninguna. Quieres ayudar a tantas, tantas personas, que, en vez de pasarle 50€ a ese gato que necesita con urgencia una operación, porque se está muriendo, le das 1€ a cada causa. Y, si hubieses pasado esos 50€ al gato que se está muriendo, quizás entre tú y otro más habríais conseguido el dinero en unas horas, y ese gato habría sufrido mucho menos.
Te aconsejo que priorices, y que decidas a quién o a qué quieres ayudar. Céntrate en una sola causa, y a partir de ahí sigue tirando con todo lo que tengas, ya sea económico, con tu tiempo o con tu difusión. Lo que sea, todo lo que hagas, será poco para ayudar a una causa que, sin tu ayuda, se habría quedado estancada. ¡Así que no te rindas, y sigue adelante!
¿Qué más cosas podemos hacer?
-Acompañar a una persona mayor a hacer recados porque viven a tomar por saco. El otro día me encontré con un hombre mayor que vive en la Galicia profunda (en un pueblo perdido de la mano de Dios, donde no pasan autobuses y, si no tienes ayuda de nadie, no puedes ni ir a comprar el pan, porque no hay supermercados hasta dentro de 40km). ¿Puedes decirme cómo van a comprar esos ancianos que viven solos, no tienen coche y no tienen cómo ir? Pues puedes cogerles de la mano y llevarlos tú. Tan difícil no es…
– Donar tiempo en protectoras o asociaciones locales, aunque sea unas horas sueltas. A veces las protectoras no necesitan dinero, sino personas que colaboren en el paseo de sus animalitos. Y eso también es difícil de conseguir, porque hoy nos es más fácil, a algunos, soltar un euro, que dedicarle un par de horas a pasear a un buen puñado de perros. Yo sí que he ido, y el amor y la gratitud tanto de los rescatistas como de los animales no tiene precio. Sus sonrisas, sus saltos de alegría al verte, cómo corren cuando le sueltas la correa… Tienen tantas ganas de vivir que ojalá más personas se atrevieran a dar este paso y a recibir el regalo de verlos contentos.
-Aprender a hacer primeros auxilios básicos para poder actuar, si hace falta. No será la primera ni la última vez que, a una persona, mayor o no, le dé un infarto en plena calle, y tampoco será la primera ni la última vez que la gente a su alrededor no sepa qué más hacer, que no sea llamar a emergencias y esperar si esa persona vive o muere. Pues aprende primeros auxilios, hay muchos cursos online, del estado y fps que te pueden ayudar a salvar una vida. Quizás no vas a dedicarte a ello, porque no te guste estar en ello todo el día, pero ¿y si pasa algo de ti y no pudiste hacer nada, porque no sabías? O mejor: ¿y si pasa delante de ti… y consigues salvar una vida?
-Escuchar activamente a alguien que necesita desahogarse, sin interrumpir ni juzgar. Y es que hoy nos encanta escuchar y dar lecciones, aunque no nos las hayan pedido. Y es un espanto, porque cuando tú eres quien lo hace, no te das cuenta de lo que molestas a otras personas… pero, cuando te lo hacen a ti, es cuando te das cuenta. Y cuando piensas: “Pero yo no te he pedido ayuda, cállate de una vez que no me importa tu opinión”. A veces una persona solo necesita que se le escuche, no que le des una opinión, critiques o juzgues su situación, de la que, por cierto, no tienes por qué saber nada. Aprende a escuchar sin juzgar, y todo irá bien.
Deja de darte golpes en el pecho diciendo que ayudas al medio ambiente, y hazlo de verdad
Que sí, que a todos nos encanta darnos golpecitos en la espalda y presumir de lo buenos y puros que somos, de cuánto ayudamos a los demás, de todo lo que hacemos por todos y por todo… pero no presumas tanto si lo único que haces es compartir una publicación por redes sociales, porque lo único que vas a inflar es tu ego, pero no vas a ayudar al medio ambiente.
Si quieres ayudarlo de verdad, hazlo porque te importa, no para conseguir likes ni para que la gente va lo buena persona que eres. Hazlo porque de verdad te duele que la maltraten y que la pisoteen, porque estás dispuesto a hacer ciertos sacrificios por ella.
Y te aseguro que, aunque nadie lo sepa, serás mucho más feliz.





