Los españoles somos mucho de consumir en las terrazas de los bares, lo hacemos durante todo el año. Al buen clima que disfrutamos se le suma nuestra cultura mediterránea, que nos empuja a vivir la calle con intensidad. En estas terrazas, los parasoles son un elemento indispensable que no puede faltar, incluso en invierno.
Visitar Plaza España de Palma de Mallorca te da unas vistas impresionantes. Al subir a la superficie por las escaleras mecánicas, desde la estación intermodal, que se encuentra en el subsuelo, se despliega ante tu vista toda una gran cantidad de terrazas, con sus sombrillas y parasoles coloridos, que son una alegría para los ojos.
Plaza España, de Palma, es una de las plazas abiertas más extensas que conozco. Todo su perímetro está conformado por bares, cafeterías y restaurantes, cada uno con su correspondiente terraza. Estas terrazas están cubiertas con sus parasoles, toldos, techados de lona, etc. Es una manera de diferenciar en qué establecimiento estás consumiendo.
Los parasoles están abiertos también en invierno. Puedes pensar que se debe al buen clima que hace en la isla. Efectivamente, Mallorca es un lugar soleado. Pero no tiene una temperatura diferente a la que puedas encontrar en Valencia, Barcelona o Alicante. Tienes días de lluvia y temporadas en las que tienes que ir un poco abrigado.
Viví cuatro años en Palma de Mallorca y un hecho que no dejó de sorprenderme fue ver los parasoles de Plaza España abiertos durante todo el año. Si te paras a pensarlo, no es algo tan extraño. Pasa en muchas terrazas repartidas por todo el país, sobre todo si en el lugar donde están colocadas las mesas pega el sol. Solo que en esta plaza, al haber tantos establecimientos juntos, llama más la atención.
La evolución de las terrazas.
Las terrazas de los bares forman parte del escenario urbano. Son un elemento habitual. Tanto es así, que si viajamos a otras partes de Europa, donde hay menos terrazas en las calles, llegamos a echarlas en falta. Encontrar las aceras tomadas por las terrazas es algo muy español, pero siempre no fue así.
Las terrazas aparecen en Europa a finales del siglo XIX. Primero en parques y paseos. Estas primeras terrazas no eran democráticas. Estaban restringidas a personas con un cierto poder adquisitivo. Clientes que aprovechaban el espacio al aire libre para leer el periódico, participar en animadas tertulias o hacer negocios. El resto de la población, sobre todo los hombres, consumían en el interior de las tabernas.
La situación cambia en los años 60 del siglo XX. Cuando Europa ya se ha recuperado de la debacle económica que supuso la II Guerra Mundial y España está viviendo el desarrollismo franquista, con la atracción de la inversión extranjera y la llegada de los primeros turistas. El nivel adquisitivo de la población aumenta y con ello, el consumo en los bares. Estos establecimientos no tienen más remedio que ampliar su aforo y para eso toman la calle por medio de las terrazas. Las terrazas se popularizan y se convierten en un ámbito habitual de socialización.
Un momento que redimensionó las terrazas, al menos en España, fue la prohibición de fumar en el interior de los establecimientos a principios del presente siglo. Los fumadores, una parte importante de la clientela, reclamaban su espacio. Indirectamente, arrastraron consigo a la mayor parte de los usuarios, que disfrutaban más de su consumición al aire libre, que si estaban en el interior del local. A partir de entonces, había que habilitar las terrazas para todo el año.
Terrazas completas y funcionales.
Señalan los distribuidores de Toldos Clot, una empresa de Barcelona que lleva fabricando toldos y parasoles desde 1986, que las terrazas de los locales de hostelería, en la actualidad, deben ser espacios cómodos y funcionales. Esto hace que haya que recurrir a complementos adicionales como cerramientos laterales, separadores, estufas de gas para el invierno, iluminación, etc. Accesorios que dependen mucho de las condiciones ambientales del lugar donde está instalada la terraza y del estilo decorativo que quiera darle el propietario del negocio.
Hasta en los parasoles, el tema central del que trata este artículo, apreciamos una variedad de opciones que se adapta a las necesidades de cada terraza. Hay parasoles con el mástil desplazado, que posibilita dar sombra por completo a una mesa como si fuera un toldo que se despliega sobre ella; y parasoles con el mástil centrado, que colocados de manera estratégica crean una amplia zona sombreada.
Hay parasoles fijos, con una base atornillada al suelo. Que dependiendo del modelo se pueden abrir y cerrar sin afectar al mobiliario, ni a la clientela. Y parasoles móviles. Que se pueden poner o quitar según las condiciones climáticas.
La personalización es otro de los rasgos de las terrazas y de los parasoles actuales. Cada establecimiento quiere diferenciarse de la competencia, tanto en su carta de comidas y bebidas, como en su aspecto. Una estética que, con frecuencia, se proyecta a las terrazas. Como si fueran una prolongación de la decoración interior. Siempre en la medida de las posibilidades que permite el espacio público.
Atrás quedaron los años 80, en el que todas las terrazas eran iguales. Con esas mesas y sillas de plástico y sombrillas y parasoles proporcionados por un distribuidor de bebidas, que exhibían el logotipo de la marca cervecera o de refrescos que proveía al establecimiento.
Parasoles de diseño.
Esta tendencia a la diferenciación ha hecho que el diseño esté presente en los parasoles. Como da buena muestra de ello, el magazine de decoración Revista Interiores. En uno de sus artículos habla de las tendencias que se aprecian en estos elementos. Se centra en los parasoles y sombrillas de uso doméstico, los que los particulares colocan en las terrazas y jardines de sus casas; pero tras una somera investigación he comprobado que estas tendencias también se aprecian en los parasoles de las terrazas de los bares.
Una de ellas es el predominio del azul en terrazas próximas al mar. Estamos hablando de terrazas ubicadas en paseos marítimos, en puertos deportivos y hasta en chiringuitos de playa, que colocan parasoles para crear un espacio con sombra. El color azul provoca una proyección del mar y del cielo, que genera una sensación agradable y fresca al cliente, que le invita a permanecer largo tiempo en la terraza.
Los parasoles XL son otra de las tendencias en alza. Se trata de parasoles de tamaño gigante, con una superficie de 400 centímetros cuadrados y que son capaces de dar sombra a varias mesas al mismo tiempo.
En la actualidad encontramos otros materiales con los que se fabrican parasoles, aparte de la tela tradicional de lona con la que se hacen los toldos. En este sentido llama la atención los parasoles de esparto. Elaborados con fibras naturales secas y entrelazadas. Suelen venir acompañados por un mástil de madera que se encaja, eso sí, en un pie metálico, para impedir que se mueva. Estos parasoles se pueden desmontar, pero no plegar. Dan a la terraza un aire rústico, en ocasiones vintage, que puede resultar atractivo si se combina con la escenografía adecuada.
Novedades en las terrazas.
Una de las novedades que amenaza con cambiar la experiencia en las terrazas de bares y restaurantes es la Ley Anti – Tabaco, cuyo anteproyecto fue aprobado por el congreso de los diputados el pasado mes de septiembre, del 2025.
En virtud de esta ley, está prohibido fumar en todos los espacios exteriores de hostelería, sin excepciones, equiparando el vapeo a los cigarrillos. Incumplir esta ley conlleva multas de 100 € para los fumadores y de hasta 100.000 € para los propietarios de los negocios, cuantía que se puede aumentar hasta los 600.000 €, si en la terraza hay presentes menores de edad.
Según esta ley, no se podrá fumar a una distancia inferior a 15 metros de la entrada al establecimiento y de la ubicación de las mesas de la terraza, lo que en algunos sitios puede representar irse a la otra esquina de la calle o cambiar de acera.
Quedan excluidos de la prohibición los espacios completamente privados, sin acceso público y con una política estricta de derecho de admisión. Como son los clubs de fumadores, una categoría extraordinaria que no es habitual en la hostelería española.
Esta es una ley bastante controvertida, que ha despertado opiniones contrarias dentro de una parte de la comunidad hostelera. En muchos bares, el consumo en las terrazas representa más del 40% de la facturación total. Estos hosteleros opinan que con la aplicación de la ley se van a ver reducidas considerablemente sus ganancias.
A día de hoy, aún podemos ver gente fumando en las terrazas. Como indica el blog Qamarero, la norma no se aplicará hasta que no se publique en el Boletín Oficial del Estado. Cosa que aún no ha sucedido.
La respuesta de clientes y hosteleros está aún por ver. Lo cierto es que ya hemos vivido restricciones importantes en lo que se refiere al consumo de tabaco, como la prohibición de fumar en centros de trabajo y en espacios públicos cerrados, y nos hemos terminado adaptando a ellas.




