Si nos paramos a pensar en cómo la vida pasa por nuestras manos en forma de datos, con cada clic, con cada compra online, cada interacción en las redes sociales, dejamos un rastro. Las empresas generan una ingente cantidad de información cada segundo con sus métricas de clientes, sus informes de venta, las estadísticas de producción, los comentarios que reciben y proporcionan en las redes sociales… La lista podría no terminar nunca.
El mayor problema no es que existan los datos, sino que en la mayoría de los casos no se sabe qué hacer con ellos o se utilizan mal. Son muchas las empresas que se ahogan en los datos aun estando sedientas de una decisión clara. Acumulan toda la información posible, pero no son capaces de transformarla en algo útil. Cuentan con informes que no responden a una pregunta real y métricas que nadie mira, además de contar con sistemas que no se comunican entre sí, lo que genera un caos informativo carente de sentido. En medio de ese caos silencioso, se escapan las oportunidades, por lo que entra en juego una figura con cada vez mayor relevancia: el interim manager tecnológico o digital.
Este profesional no es un jefe ni un consultor externo con una amplia teoría y ninguna práctica o la práctica justa. Se trata de un profesional con experiencia real que se une al equipo de la empresa para liderar un proceso en concreto durante un tiempo establecido. Su objetivo es claro: transformar la tecnología disponible en una aliada del negocio y convertir la avalancha de datos digitales en decisiones estratégicas. Tienen un enfoque práctico, ágil y orientado a los resultados. No se trata de un profesional que llega a la empresa para imponer orden; su misión es producir un impacto y desbloquear todo lo bloqueado, haciendo que lo que no funciona funcione, haciendo que la información deje de estar dispersa y se convierta en el punto de partida de cada decisión importante que se tome en la empresa.
¿Un interim tecnológico?
Efectivamente, un interim management dedicado a mejorar la relación de la empresa con las herramientas digitales. Esta modalidad de gestión temporal implica la incorporación de un profesional de alto nivel, con una experiencia concreta para cubrir una necesidad específica de la empresa durante un periodo de tiempo acordado, como nos han mostrado en AMG Interim Managers, donde disponen de experiencia en sectores como la construcción, la alimentación o la electrónica, entre otros, proporcionando soluciones efectivas a empresas de cualquier sector.
Cuando se habla de la aplicación tecnológica de estos profesionales, se hace referencia a perfiles como los CTO o los consultores expertos en transformación digital. No se trata de consultores teóricos ni empleados permanentes. Son altos ejecutivos que se integran en una empresa con el objeto de liderar el cambio que se vaya a producir, resolver un problema existente o poner en marcha algún proyecto. Por lo que son indispensables cuando se implementan medidas tecnológicas nuevas en las empresas. Su finalidad no es otra que la de hacer que las cosas se lleven a cabo y se obtengan resultados tangibles en un periodo de tiempo concreto.
Todo esto hace que estos profesionales sean esenciales en los entornos actuales basados en datos. La mayoría de las empresas, como ya sabemos, viven recopilando datos, datos y más datos. Cuentan con herramientas de CRM, ERPs, aplicaciones propias o integraciones con terceros, por lo que la falta de datos no es el problema. El problema lo encontramos en la incapacidad para interpretar esos datos y convertirlos en algo utilizable.
Ahí es donde el interim manager tecnológico entra en escena, aportando una visión externa, carente de prejuicios y vínculos con la empresa. Analiza con objetividad el panorama tecnológico y detecta los problemas, dónde se produce el cuello de botella y plantea las soluciones posibles. Identifica los bloqueos para resolverlos con acción, implementando medidas que se puedan llevar a la práctica.
Son muchas las empresas que disponen de un gran volumen de datos al mismo tiempo que carecen de una estrategia adecuada para utilizarlos con eficacia. Se detecta una desconexión entre los sistemas tecnológicos y los objetivos del negocio, por lo que, a pesar de que se dispone de las herramientas adecuadas y los informes necesarios, estos no se traducen en decisiones ni ventajas competitivas como debería suceder.
Los datos por sí mismos carecen de valor, siendo el contexto lo realmente importante. De nada sirve a una empresa saber que sus ventas bajaron un veinte por ciento si no se sabe aportar una solución. Un interim manager es el profesional capacitado para hacer que los datos resulten útiles, generen acción y se encuentren dentro del contexto adecuado.
Estos profesionales son indispensables en escenarios como la fusión o adquisición de una empresa, cuando de repente se encuentran dos ERPs, dos CRMs y dos culturas tecnológicas. El interim analiza la situación y propone un plan de integración que se encarga de liderar su ejecución. Todo de forma rápida y clara.
Cuando se produce una crisis de datos, existen errores, duplicados, fuentes de información contradictorias… El interim manager hace una limpieza, centraliza y estructura la información, creando una arquitectura lógica basada en unos indicadores fiables.
Un negocio digital necesita la tecnología más vanguardista desde el primer momento. Al lanzar una nueva unidad de negocio, el interim diseña la infraestructura, el soporte tecnológico y la estrategia de datos de manera que cada una de las decisiones a tomar se base en la evidencia.
También es habitual recurrir a estos profesionales cuando se produce una reestructuración tecnológica, como sucede cuando la empresa crece demasiado rápido o la tecnología queda obsoleta, ya que se ocupan de definir la hoja de ruta, modernizar, automatizar y tomar mejores decisiones para la empresa sin que se pierda el ritmo de trabajo.
Un perfil con experiencia
Convertirse en interim manager tecnológico o digital no es algo que pueda hacer cualquier profesional. Un interim debe contar con ciertas características, como disponer de experiencia multisectorial y conocer las diferentes industrias, modelos y herramientas. Debe tener una alta capacidad analítica y entender los datos y el negocio. Su visión tiene que ser estratégica, no perder el detalle técnico y ver el impacto a nivel global. No le puede faltar habilidad para ejecutar la acción, proponer y hacer. Además, debe ser capaz de asumir el liderazgo de forma temporal, motivando e integrando a los empleados.
Los interim managers suelen ser profesionales que ya han ocupado cargos de dirección, han pasado por fusiones, crisis o transformaciones, por lo que están más que habituados a llegar, hacer y salir, dejando atrás un trabajo bien hecho.
Ahora veamos cómo son capaces de convertir los datos en decisiones:
- Se realiza un diagnóstico inicial en el que se analiza el estado de los sistemas, la cultura de datos, las herramientas disponibles y las necesidades reales del negocio. No se juzga, se observa.
- A continuación, se hace un mapa de datos y procesos, conociendo dónde se encuentran los datos, cómo se conectan entre ellos y las decisiones que hay que tomar con base en ellos. Aquí se detectan incoherencias o pérdidas de información si las hay.
- Se pasa a la propuesta de mejora, en la que el interim presenta un plan claro. No se trata de rehacer todo el sistema, sino de optimizar lo que se tiene disponible, priorizar las inversiones y generar impacto.
- La ejecución controlada se lleva a cabo cuando el plan se pone en marcha y se integran plataformas, al mismo tiempo que se capacita al equipo, midiendo el avance y el alcance una vez a la semana.
- Una vez se cumple el objetivo, se transfiere el conocimiento a la compañía, se documenta el proceso y se acompaña durante la transición para dejar una estructura sólida.
Uno de los errores más comunes es creer que la tecnología tiene un fin cuando lo cierto es que se trata de un medio con el que se mejora el negocio, algo que el interim manager tiene claro desde el primer momento. No implementa un BI porque esté de moda; lo implementa porque permite conocer al cliente, los productos con más margen de venta o el canal que hay que reforzar para que la empresa mejore. Su mirada es técnica y estratégica, con la capacidad de combinar herramientas digitales vanguardistas con la metodología más ágil. Siempre con una idea en mente: los datos sirven para decidir.
Las empresas que recurren a estos profesionales obtienen una serie de beneficios, como el ahorro de meses de búsqueda y onboarding, la flexibilidad que proporcionan al contratarse por proyecto sin que suponga un coste fijo a largo plazo, el acceso a perfiles profesionales concretos y unos resultados medibles, además de que estos profesionales pueden producir un cambio cultural interesante. Su presencia suele ejercer un efecto catalizador que resulta en una alineación de los equipos, la simplificación de los procesos y la visión de las cosas con mayor claridad.
En resumen, el interim manager tecnológico es de gran utilidad para las empresas medianas en crecimiento, las corporaciones que necesitan agilidad, las startups que necesitan dirección tecnológica y las compañías que inician su camino por el mundo digital.





