¿Cómo se reforma un tejado?

Mi esposo y yo estamos buscando casa de campo cerca de Monforte de Lemos porque hoy empiezo a conducir ambulancias y necesito estar cerca de la base de las ambulancias, sobre todo por el tema de la gasolina, que sigue un poco cara, todavía. La cosa es que siempre nos ha gustado el campo, y por eso buscamos una casita con terreno y que sea bonita, porque es nuestro sueño.

La cosa es que hemos visto algunas… y se nos están quitando las ganas. La primera era enorme por fuera, con dos plantas y un patio de cemento, pero… el suelo de madera temblaba a cada paso, y la madera estaba podrida. Cuando fuimos a la planta baja, porque era una especie de establo, vimos que el techo estaba agrietado, agujereado, podrido y que parecía a punto de caerse. Un verdadero caos.

La segunda era muy bonita por fuera, y nos hizo tener algo de esperanzas… pero, al entrar, descubrimos que la parte de abajo era un establo, otra vez, y que arriba habían hecho una casita de madera. Lo mismo: suelo inestable, techo… bueno, directamente no había techo, eran vigas de madera abiertas al tejado donde habría mil bichos y grietas… otro verdadero caos.

Pensamos incluso en arreglar las casas… pero cuando le preguntamos a mi padre, que fue albañil, cómo se arreglaban estas cosas, y supimos el proceso, se nos quitaron las ganas. Porque claro, yo pensaba que arreglar un tejado era llegar con cuatro herramientas, cambiar cuatro tejas y listo. Mi padre se empezó a reír y me dijo que ojalá fuera así. Luego me empezó a explicar paso por paso cómo se reforma un tejado de verdad.

Y claro… cuando escuché todo lo que hay que hacer, entendí por qué muchas casas del campo llevan años abandonadas.

 

Mirar el tejado entero para saber en qué estado está

Lo primero que me explica mi padre es que nadie empieza un tejado subiendo con un martillo a romper cosas, que eso es más primitivo, y yo me reí, porque me hizo gracia imaginarme la situación. Me insistió en que antes hay que mirar muy bien lo que hay: subirse al tejado con cuidado, revisar cada zona, ver si las tejas están movidas, rotas o hundidas… También hay que ver si la madera de debajo está bien o está podrida, como las que vimos nosotros, porque cualquier día se te puede caer el techo encima.

Para eso se puede usar una escalera fuerte para subir, una linterna potente para mirar todos los rincones oscuros y una palanca pequeña para mover algunas tejas y ver cómo están por debajo, siempre con cuidado de que no se nos caiga nada encima. También podríamos usar un metro para medir zonas torcidas o hundidas.

Mi padre también explicó que él mira mucho desde abajo, desde dentro de la casa, porque se pueden descubrir muchas cosas, como si las vigas están torcidas, si hay manchas de humedad o si entra luz por agujeros. Cuando entra luz por el techo… mala señal, porque eso significa que el tejado está abierto en algún sitio. Y sí, esto también lo vimos en ambas casas.

Me dijo que él había arreglado muchas veces algunos tejados que se veían bien desde fuera, pero que por dentro estaban hechos un desastre. Por eso este primer paso lleva tiempo, porque hay que revisar bien todo el tejado. ¿Te imaginas empezar a tocar cosas sin saber cómo está y que se te caiga encima?

 

Preparar el tejado para trabajar sin peligro

Luego, siguió diciendo que luego hay que preparar la zona para poder trabajar sin que tengamos un accidente mientras trabajamos, porque dice que los tejados son traicioneros y peligrosos si se hacen las cosas a lo loco, que no puedes confiarte, que él ha visto a algunos compañeros acabar en el hospital por no mirar bien las cosas y no tomarse su tiempo.

Primero es necesario colocar andamios alrededor de la casa, que son esas estructuras metálicas que nos dejan subir y movernos por el tejado sin que nos matemos. También convendría poner barandillas y tablas para caminar sin pisar directamente las tejas, porque se nos pueden abrir bajo los pies, y ya la liamos.

Otra herramienta muy importante es el arnés de seguridad, que antes me dijo mi padre que eran de menor calidad, si es que las usaban (que eso vino después, al principio no las usaban, y me dio miedo solo de saberlo). Un arnés de seguridad sabes lo que es, es una especie de cinturón que se engancha con una cuerda para que, si alguien se resbala, se quede colgado y no se caiga al suelo desde las alturas.

Claro, entonces también se necesitan cuerdas, poleas y plataformas para subir herramientas y materiales, porque subir tejas una por una con las manos sería tedioso.

 

Quitar todas las tejas viejas

Ahora es cuando viene lo bueno, porque mi padre se ha puesto serio, y eso es que empieza lo divertido para él. Dice que ahora hay que quitar las tejas que ya están puestas, incluso quitarlas todas si el tejado está muy mal.

Para eso se usa la palanca o las patas de cabra, me dice mi padre que con eso se levantan las tejas que están pegadas o encajadas entre sí. Bueno, también se usan martillos para soltar los clavos que puedan tener algunas piezas.

Las tejas se retiran poco a poco y se colocan en montones. Las que están bien a veces se guardan para reutilizarlas, pero las que están rotas se tiran. Se pueden usar carretillas y cubos para bajar todo el material viejo al suelo y no tener que dar tantas vueltas, porque claro, un tejado tiene cientos o miles de tejas, y eso pesa muchísimo.

Esto puede llevar horas y horas, y además hay que tener cuidado para no romper la estructura de madera que está debajo, porque el objetivo es quitar lo viejo sin destrozar lo que todavía sirve, si no sería mucho, MUCHO más trabajo.

Cuando terminan de quitar todas las tejas, el tejado queda abierto y solo quedan las vigas y la base, que es lo que queremos conseguir.

 

Revisar todas las vigas de madera

Cuando el tejado queda sin tejas, aparecen las vigas, que es donde muchas casas antiguas fallan.

Mi padre me sigue explicando. Al parecer las vigas se revisan una por una. Se golpean un poco con el martillo para escuchar el sonido de la madera: si suena hueco o se rompe, significa que está podrida.

Hay que usar un destornillador grande para pinchar la madera, de forma que si entra muy fácil, es mala señal porque eso quiere decir que la madera está blanda por la humedad.

Cuando encuentran vigas malas, se necesitan sierras eléctricas o sierras manuales. Luego se colocan vigas nuevas de madera tratada para aguantar humedad, lluvia y peso.

Para colocar esas vigas se usan taladros eléctricos y tornillos largos especiales para madera. Son tornillos enormes comparados con los de casa.

Mi padre siempre dice que esta parte es como arreglar los huesos de una casa, porque si la estructura está bien, el resto del tejado durará muchos años.

 

Colocar la base nueva del tejado

Cuando las vigas están bien, hay que poner la base sobre la que irán las tejas, que suelen ser de tablas de madera o de paneles especiales.

Para cortar esas tablas se tiene que usar una sierra circular, que es una máquina que corta la madera muy rápido (y que también es muy peligrosa, porque he oído de personas que se han cortado dos o tres dedos con una). También se usan taladros para fijarlas a las vigas con tornillos.

Las tablas se colocan una al lado de otra hasta cubrir todo el tejado, como se monta un suelo, pero inclinado.

Mi padre dice que aquí hay que medir muy bien para que todo quede recto, y que por eso se usan niveles y cintas métricas cada dos por tres. Al parecer, si la base queda torcida, luego las tejas también quedarán torcidas.

Otra herramienta muy usada aquí es la grapadora neumática, que se usa para fijar algunas láminas protectoras a la madera y que la humedad o la lluvia no se cuelen.

Cuando esta parte termina, el tejado ya está mucho, mucho más sólido y empieza a parecer un tejado otra vez.

 

Poner una lámina impermeable

Antes de poner tejas, se coloca una especie de tela especial que evita que el agua pase. Mi padre la llama lámina impermeable, que es un material que se extiende por todo el tejado como si fuera una alfombra enorme.

Para colocarla se usan grapas especiales y martillos, y también se usan cuchillas para cortar las partes que sobran. La lámina se pone empezando desde la parte baja del tejado y se va subiendo poco a poco, así el agua siempre resbala hacia abajo y nunca se mete por debajo.

Aquí me cuenta que, como curiosidad, tenía que saber que muchos tejados antiguos no tenían esta capa, y que por eso hay casas antiguas con mucha humedad, aunque las tejas estuvieran bien, porque les faltaba esto.

 

Preparar la colocación de las nuevas tejas

Primero se colocan listones de madera horizontales por todo el tejado: sirven como guía y apoyo para que las tejas queden rectas, así que hay que medir bien y usar niveles, porque si un listón queda torcido, todas las tejas también se tuercen.

Para fijarlos se usan cosas como taladros eléctricos con tornillos largos. Es un trabajo lento, reconoce mi padre, pero muy importante para que el tejado quede firme. Cada listón se revisa antes de pasar al siguiente, y algunas zonas se ajustan si la inclinación no es perfecta.

Aquí entra el elevador de tejas. Desde Cubiertas Estévez, especialistas en cubiertas y tejados, nos explican que esta máquina sube las tejas desde el suelo hasta el tejado sin tener que cargarlas a mano, lo que hace que el trabajo sea mucho más seguro y rápido. Antes se subía todo a pulso, y eso era agotador para el trabajador, pero ahora no hace falta.

Cuando los listones están listos y todo medido, el tejado queda preparado para recibir las tejas nuevas, alineadas y firmes.

 

Colocar las tejas nuevas

Se empieza desde la parte más baja del tejado y se sube fila por fila hasta arriba. Cada teja se tiene que encajar con la anterior y se ajusta bien para que no queden huecos. Si una fila queda torcida, todas las demás también.

Se usan martillos, clavadoras neumáticas y niveles para comprobar que todo esté recto. En los bordes y esquinas algunas tejas se cortan con radial para que encajen. Es repetitivo, pero hay que hacerlo despacio y con precisión.

Hay que tener mucho cuidado en esta parte, y no se debe pisar cualquier parte del tejado, solo los listones. Mi padre siempre dice que aunque parezca fácil, una caída puede ser muy grave.

Poco a poco, ya debería de empezar a verse completo.

 

Rematar la parte superior del tejado

La zona superior del tejado se llama cumbrera y es clave porque es donde más puede entrar agua, así que aquí se colocan tejas especiales que cubren la unión entre las dos pendientes. Si quedan mal, el tejado puede filtrar agua.

Para fijarlas se usa mortero o sistemas metálicos, y paletas para nivelar y extender el material. También se revisan bordes, chimeneas y ventilaciones para sellarlos bien. Cada detalle cuenta para que no haya filtraciones futuras.

Cuando se termina esta parte, el tejado ya tiene su forma completa y está protegido.

 

Decidido: no pienso mudarme a ninguna de esas casas, es demasiado trabajo

Escuché a mi padre explicarme todo lo del tejado y madre mía… es un montón de trabajo. Subirse, medir, cortar, martillar… ni loca. No tengo tiempo ni ganas para eso, y tampoco fuerza para andar cargando tejas y vigas podridas.

Y olvídate de contratar a alguien, no tengo dinero para eso. Ni de dejar que mi padre lo haga, él ya ha trabajado suficiente, no voy a meterlo en otro lío peligroso por mí.

Así que nada, seguimos buscando. Queremos algo que podamos usar sin miedo a que se nos caiga el techo encima ni terminar agotados. Esto de los tejados es demasiado, paso completamente.

Casa fácil, bonita y sin tantos arreglos. Eso es lo que queremos. ¿Y tú, qué quieres?

Comparte:

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp